Sin corona, ¿pero con diamante?

Zurich acogerá este jueves la decimotercera fase de la segunda Liga de Diamante, séptimo y último capítulo para los vallistas cortos

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Por más que lo intento no puedo olvidar esa carrera de 110 metros entre vallas. Incluso ahora, cuando me dispongo a anunciar su presencia en la penúltima parada de la Liga de Diamante, me viene a la mente el infortunado suceso. Resulta inevitable hablar de Dayron Robles por estos días, y aun hoy, a punto de desandar los obstáculos por el título de la justa más «brillante» del orbe, queda el recuerdo.

Toda Cuba recuenta aquello, cada impacto, el sabor amargo de un final empantanado. Las opiniones están divididas. Algunos se atrincheran junto a la pasión y el patriotismo, otros escurren las ganas matadas con reproches y culpas. La verdad solo la sabe él, y el chino, claro está. Pero lo importante ahora es empedrar nuevos caminos, dejar el pasado atrás y embestir hasta los ladrillos, con la cabeza si es preciso. Zurich será su primera parada rumbo a la redención, imprescindible para aquellos que dan por sentado su error, innecesaria para muchos.

«Hay que seguir adelante, espero seguir haciendo las cosas bien. Estoy molesto, pero no siento rencor, ya pasó, ahora hay que sacarle la parte positiva a todo esto, aunque es muy estresante pensar que tuviste la medalla de oro, lo hiciste bien, y por una cuestión de roces los árbitros te despojaron del triunfo», declaró Robles a la agencia AP.

Precisamente, la urbe suiza acogerá este jueves la decimotercera fase de la segunda liga diamantina, séptimo y último capítulo para los vallistas cortos. Nuestro recordista mundial y campeón olímpico fungirá como estrella de la película, con el norteamericano David Oliver en el rol de antagonista.

Será una pelea bien «sangrienta», pues ya mordieron el tique de abordo los mejores del momento, con excepción del chino Liu Xiang, otro a quien la suerte le ha dado la espalda.

La lista la «encabeza», tengo que decirlo, por azares del destino y el forcejeo, el norteamericano Jason Richardson. Su corona mundial así lo dicta. Pero el título fue firmado sobre papel arrugado, ya que de ninguna forma imaginable, solo esa que aconteció en suelo sudcoreano, podía soñar siquiera con la gloria recibida, callado, apartado de las cámaras y de las miradas del orbe. Patrañero todo el que afirme haber posado sus ojos sobre el carril 3. Bueno, quizá algunos familiares, ¡y cuidado!

Nuestro muchacho ancla segundo en el ranking de la Liga de Diamante, merced a sus ocho unidades (dos carreras, dos victorias). Oliver, el ciclón de Orlando, manda con 11 rayas (cinco presentaciones, un triunfo, tres medallas de plata y otra de bronce) y solo verá perturbado su dominio si gana Robles.

En esta etapa final las puntuaciones se duplican. Entonces, el ganador compilaría ocho rayas y cuatro quien llegue segundo. La matemática es sencilla: si se impone el Lord del Guaso, sumaría 16, por 15 del forzudo norteño de culminar a la zaga.

Más espectáculo

En la última galopada 100 metros hacia adelante, el jamaicano Yohan Blake, aún fresco en su salsa de campeón planetario, tratará de mostrarle a los cinco continentes que la faja ganada en Daegu no fue un guiño de la suerte. Por su parte, su coterráneo Asafa Powell se muestra inalcanzable en la cima del escalafón de la justa (14 puntos), pues el fenomenal Usain Bolt (8) no estará en tierras suizas.

Otros cuatro finalistas del recién concluido certamen cumbre del deporte rey matizarán la velada. Me refiero al estadounidense Walter Dix (plateado en Daegu), los también jamaicanos Michael Frater y Nesta Carter, así como el atleta de San Cristóbal y Nieves, Kim Collins (tercero en Sudcorea hace 11 días).

La prueba de 200 metros para damas brindará otro trepidante show. Esta vez largarán seis de las contendientes por las preseas en la pasada copa del mundo. Destacan la subtitular Carmelita Jeter, Allyson Felix (tercera) y Shalonda Salomon, todas de Estados Unidos.

En la doble vuelta al óvalo descuellan las tres medallistas mundiales: la rusa Mariya Savinova (oro), la sudafricana Caster Semenya (plata) y la keniana Janeth Jepkosgei (bronce).

En tanto, la rusa Maria Abakumova y la checa Barbora Spotaková, reina y princesa en Daegu, tendrán otro interesante duelo jabalina en mano.

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