Android se llena de malvaviscos

Un acercamiento al último sistema operativo de Google para los dispositivos móviles, Android Marshmallow, el cual fortalece la seguridad de los usuarios

Autor:

Yurisander Guevara

Google utiliza en cada nueva versión de su sistema operativo Android un identificador relacionado con un dulce.

Desde su salida en 2008, el robot verde ha sido un pie de manzana, un pan de plátano, un panqué, una rosquilla, un eclair, un yogurt congelado, un frijol de jalea, una barra de chocolate Kit Kat (en alianza mercadotécnica con Nestlé) y una chambelona. Luego del pasado octubre, se convirtió en un malvavisco.

Android Marshmallow, como se designa a la sexta generación de este sistema operativo, no aplica un cambio radical en diseño, pero sí ha revolucionado la seguridad en los dispositivos móviles. De hecho, tenía que hacerlo.

En agosto de 2015, esta sección alertó sobre graves fallas de seguridad presentes en unos 950 millones de equipos que cuentan con las versiones desde Froyo (2.2) hasta Lollipop (5.1).

Las vulnerabilidades fueron entonces descubiertas por dos compañías que se dedican a la seguridad de aparatos móviles, Zimperium y Trend Micro.

Se trata —porque todavía están presentes— de fallos en archivos básicos que pueden llevar por dos caminos fatales: uno en el que el dispositivo queda a merced de terceros sin que el usuario lo sepa, y otro donde Android «muere».

Recordemos que la primera de estas vulnerabilidades está presente en Stagefright, un motor de reproducción que aparece en la librería multimedia de Android desde la versión 2.2.

El otro error, aún más grave, aparece específicamente en el servicio mediaserver, que se encarga de gestionar los archivos multimedia en Android, y afecta a los móviles desde las versiones 4.3 hasta la 5.1. Según Trend Micro, esto representaría cerca de la mitad de los 950 millones de dispositivos antes mencionados.

Con Android 6.0, estos agujeros negros fueron eliminados, ya que el sistema operativo viene «blindado» de serie al incorporar un cifrado de contenidos que es de obligatorio uso para las compañías.

Empero, Google explicó que por un problema de rendimiento en los móviles más antiguos, quienes actualicen a Marshmallow podrán optar por usar el cifrado, y no sería obligatorio.

Y es que Android, como sistema operativo, solo está en su estado puro en aquellos dispositivos que Google manufactura, específicamente la gama Nexus, y ahora las tabletas Pixel C. Allí es donde el sistema operativo es más ligero.

En el caso de los demás fabricantes y operadoras que comercializan equipos a base de Android, lo que hacen es tomar el kit de desarrollo y adaptarlo a sus necesidades. Por este motivo una versión Marshmallow de Samsung no será igual a la empleada por Sony, LG o Huawei. En este caso, cada marca trata de dejar su «huella» con aplicaciones nativas.

Dicho esto, se comprenderá entonces que Google tenía que poner reglas bien claras en cuanto a la seguridad.

Por ello, otra nueva funcionalidad muy importante —en total son 50 los cambios en esta versión—, radica en la forma de instalar las aplicaciones. Si antes el usuario solo aceptaba las condiciones de uso de un programa —con la conocida práctica de presionar el botón «siguiente» cuantas veces aparezca—, hoy se verá obligado a conceder todos los permisos que este requiera, según su gusto.

Google aclaró en un comunicado que la medida per se no aumenta la seguridad, sino que busca que los usuarios sean más activos a la hora de otorgar permisos a las aplicaciones y comprendan lo que estas pueden hacer con sus datos.

Seguro y durable

Disponible desde el 5 de octubre de 2015, Android Marshmallow todavía tiene un tramo por recorrer para ser de uso mayoritario entre los equipos móviles. Hasta febrero pasado, solo el 1,2 por ciento del total de equipos móviles habían adoptado este sistema operativo, de acuerdo con un balance realizado por Google a partir de sus datos en la Play Store, su tienda de aplicaciones en línea.

Entre sus características vale destacar también la incorporación del reconocimiento de huellas digitales, lo cual permite resguardar los dispositivos con facilidad.

Google puso a disposición de los desarrolladores una Interfaz de Programación de Aplicaciones (API, por sus siglas en inglés), para que estos puedan integrar el reconocimiento por huellas digitales en sus nuevos softwares.

Pero acaso la peculiaridad más destacable de Marshmallow sea el sistema Doze, destinado a ahorrar la energía del equipo. Antes de este nuevo software, los dispositivos con Android solían descargarse con rapidez, especialmente al estar conectados a redes inalámbricas.

Ahora, Doze reduce las actividades del equipo cuando este no es utilizado por el usuario, y pasa las aplicaciones a un estado de hibernación, lo cual permite extender la vida útil de la batería.

Y a quién no le ha pasado lo siguiente: conectas algo por USB y casi siempre «fallas» el primer intento. Es como si fuera una eterna prueba de ensayo y error, hasta que la memoria flash o el cable encajan en la ranura del Bus de Serie Universal.

Con Marshmallow las próximas generaciones de equipos no tendrán que preocuparse mucho por este dilema, pues es compatible con el USB Tipo-C, un conector similar al Lightning de Apple, que se enchufa en el equipo sin importar si está de cabeza… o de pie. Este tipo de USB habilita también una carga hasta cinco veces más rápida, lo que significaría un 25 por ciento de la batería recuperada en apenas 15 minutos.

La sexta generación del sistema operativo Android apenas comienza a mostrar todas sus cualidades, pero parece el camino a seguir por Google para tener un software más robusto y hacer que los dispositivos tengan mejores rendimientos.

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