Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Compleja, rebelde… mejor

Una mejor juventud no puede convertirse en un simple lema, debe ser más que un deseo, en el que están involucrados no solo los de generaciones menos experimentadas

Autores:

Osviel Castro Medel
Yuniel Labacena Romero
Lisandra Gómez Guerra

¿Alguna vez la juventud se ha salvado del enjuiciamiento público? ¿Es nueva la fábula de su «perdición»? ¿Hasta qué punto pueden cambiar y mejorar las generaciones más nuevas?

Estas interrogantes saltan a la luz otra vez en este mes de abril, marcado para los niños y jóvenes cubanos, e invita a reflexionar sobre los bisoños, su comportamiento, su aporte, desvelos y sueños.

Las incógnitas también salen a relucir a raíz del eslogan Una mejor juventud, que, como toda construcción gramatical, puede interpretarse de varios modos: la juventud debe cambiar para mejorar o la juventud es superior a la de otros tiempos.

Valdría decir que desde la antigüedad los noveles fueron examinados con rigor. Hablaron «fuerte» sobre los jóvenes Platón, Sócrates, Aristóteles e incluso el poeta Homero, a quien se le adjudica la frase «La juventud tiene el genio vivo y el juicio débil».

Es bueno chocar

Annes Cabera Carvajal, trabajadora de gastronomía en el restaurante bayamés Luanda, considera, a sus 27 años, que dentro de sus coetáneos hay acomodamiento, vicios dañinos, desinterés en cultivar valores y desconsideración a los de más almanaques. «El grupo de esos es grande y eso no ayuda a lograr una mejor juventud», manifiesta.

En cambio, otra muchacha de apenas 21 abriles, Dailién Alcolea, quien hace poco vivió el privilegio de convertirse en madre, expresa que los jóvenes son buenos, «solo hay que entendernos y darnos las oportunidades».

Tales posiciones antagónicas reflejan que ellos mismos se miran desde diferentes prismas. Pero las contradicciones en toda época resultaron fuentes de desarrollo.  A la sazón, habrá que reflexionar sobre ambas opiniones, las cuales representan el choque válido entre dos bandos.

 «Cuando sobre un tema hay criterios encontrados se debe escuchar a las dos partes.
Nadie tiene la razón absoluta. Nunca un problema ha de mirarse con orejeras», aconseja la sicóloga Yamigle González, con 24 años de experiencia.

Ella dice, no sin razón, que en primera instancia los responsables de la formación de las nuevas generaciones «somos nosotros, los que ya pasamos por la juventud y hoy nos toca educar».

Sin comparaciones

Cuando JR preguntó en varias provincias cubanas sobre los pinos nuevos, encontró respuestas como las de la bayamesa Linnet González González, estudiante de primer año de Medicina: «No se trata de una simple comparación entre generaciones. Cada enseñanza o cada llamado de atención cuenta, siempre que se haga de la forma correcta. Entonces, para lograr una mejor juventud es necesario trabajar desde estas bases, corregir lo mal hecho desde pequeños, sin olvidar el papel de las escuelas en la formación de los seres humanos».

Por su parte, el guantanamero Laurence Fernández, futuro estudiante de ingeniería en Telecomunicaciones, cree que el concepto de una mejor juventud requiere comunicación y comprensión: «Los jóvenes somos rebeldes, pero necesitamos ser escuchados, apoyados, orientados y comprendidos. Es un error común decir que la juventud está perdida; simplemente falta guía y corrección. En las escuelas se puede trabajar
en base a esto con charlas
educativas, quizá con temas de interés para esta edad, como la sexualidad y el uso de las redes, por ejemplo, que son muy mencionados hoy día».

Para Lia Sarduy Fernández, estudiante de 12mo. grado, del preuniversitario Saúl Delgado, en el Vedado capitalino, una mejor juventud sería la que esté enfocada en los problemas actuales y busque incansablemente una solución para estos. «Que no abandone sus estudios y busque un mejor futuro. Una juventud que le ponga mayor dinamismo, alegría y compromiso a lo que hace como generación. Que tenga en las redes sociales un espacio para divertirse, pero también para crecer y defender la Revolución», dice.

Algo similar piensa José Enrique de la Cruz Pérez, alumno de 11no. grado en el IPVCE Carlos Marx, de Matanzas. Para él es vital que los de menos edad transformen, perfeccionen, vayan adelante, para continuar «a la vanguardia en todas las esferas».

Mientras, Iván Pedro Carbonell, de 33 años, director de Políticas macroeconómicas en el Banco Central de Cuba, expone que el lema mencionado implica mayor sentido de pertenencia y valores patrióticos. «Una juventud que ame a su país por sobre todas las cosas y esté dispuesta a pelear por él».

Para Ibel Ortiz Salatti, quien tiene 27 años y es directora de la biblioteca que radica en la Asamblea Nacional del Poder Popular, esa mejor juventud debiera ser creativa,
«resiliente, solidaria, altruista, generosa, dinámica».

En tanto, la intérprete Annie Garcés Santana, quien ahora mismo es una de las protagonistas de la gira nacional por el 4 de Abril con su proyecto infantil La fiesta de la gata Mini, lo resume con esta frase: «La que se sienta comprometida con su patria y esté dispuesta a formar parte de los cambios para llegar al país que todos soñamos tener, para realizar nuestras metas y nuestras vidas».

Deseo concreto

Varios de los encuestados reconocieron que lo de «una mejor juventud» no puede verse como un deseo abstracto, ajeno a los aspectos materiales. La espirituana Daylenis Meneses Beltrán, de  20 años, lo ilustra desde su ejemplo personal. Ella optó por estudiar la especialidad de Maestro primario, pero decidió no graduarse. En busca de no estar en casa, laboró como dependienta de un pequeño establecimiento del sector no estatal y hoy aprende el oficio de peluquería.

«Me di cuenta que no podría enseñar porque es una profesión para sentirla. Me gustaría ejercer algo que me complazca en lo personal, pero a la vez me permita satisfacer mis necesidades económicas. Algo que por la constante alza de los precios me parece que demorará», expresa.

Reconoce que esto último ha impulsado a muchas de sus amistades y conocidos a variar sus caminos en busca de horizontes que no siempre estuvieron en sus miradas. «Quisiera vivir rodeada de ellos y que emigrar no sea un fin; que viajar a otro país sea una posibilidad para conocer y visitar a los que ya no están. También quiero para mí y para mi familia, incluso los hijos, si algún día los tengo, que no existan preocupaciones sobre los alimentos o medicamentos. Creo que sin eso en la cabeza nos volcaríamos a hacer las cosas mucho mejor».

Un coterráneo suyo, Alex Daniel Cuellar Salazar, cursa la enseñanza técnica y desea aprender el oficio de mecánico para irse al taller de su tío, quien tiene ya una buena reputación y varios clientes.

«Ojalá y siempre tuviera la opción para recrearme. Aquí pasan muy pocas cosas. Están la Casa de la Guayabera y la plaza cultural de los Olivos. Pero, con los precios actuales... También está fuerte ir a la playa porque el problema con el combustible no te deja, y soñar con un hotel... tampoco».

Un caso similar es el de Keyla Gómez y Oscar Luis Ramírez, quienes llevan cuatro años como novios. Se conocieron a su paso por la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas, y desde entonces tienen muchos sueños que cumplir. «Desde hace un año estamos dando tumbos por alquileres. Los precios están de locos y no hay garantía, cuando entras a uno, cuánto tiempo puedas estar. Opciones de vivienda deberían existir para las jóvenes parejas. Incluso, hasta pensando en mejorar las bajas tasas de natalidad», subraya él.

 Al margen de estas verdades, no se puede bajar los brazos ni creer que con esfuerzo propio es imposible avanzar. Al respecto, Lleismit Fernanda Reyes Alfonso, quien tiene 16 años y es la presidenta de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media en La Habana Vieja, señala que una mejor juventud conlleva progreso, cambios y futuro. «Debemos experimentar más, ser más aventureros, aprovechar al máximo todas las oportunidades y prepararnos».

Una mejor juventud es aquella que, como decía Fidel, no le falle al país. Ese deseo necesitamos multiplicarlo con palabras y, sobre todo, con hechos.

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