Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Empoderar nuevas formas de hacer

Las emotivas historias de cuatro jóvenes delegadas al 11no. Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas, cuyas sesiones finales tendrán lugar los días 7 y 8 de marzo próximos, dan cuenta de que se vislumbra un futuro renovado, movilizador y comprometido para la organización femenina

Autores:

Odalis Riquenes Cutiño
Adianez Fernández Izquierdo
Lisandra Gómez Guerra
Nelson Rodríguez Roque

En su abuela, Oneida Cuello, mujer protagónica en la dirección de las organizaciones de la comunidad, encontró el referente para a los 14 años ser una «arribante» motivada por ingresar. «Mi abuela siempre dio el paso al frente y eso lo inculcó a la familia; yo crecí viéndola y un buen día me dije: Yo también quiero hacer».

Con 24 años y un camino de vivencias y aportes desde la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), la santiaguera Zaida Fabars Abreu sabe que su experiencia, lamentablemente, no es la de la generalidad de sus coetáneas.

«Estoy segura de que la motivación que yo tuve no la tienen muchas muchachas. Creo que el principal reto que enfrenta hoy la organización es parecerse más a las jóvenes y llegar de una manera u otra a ellas», insiste con la convicción de quien se sabe parte de un espacio que vale la pena defender.

Desde aquellos días iniciales de recogidas de materias primas, donaciones de sangre, y la presentación de sus dotes artísticas a sus vecinas del bloque 115, del edificio 12 plantas de Trocha, en el consejo popular Heredia, de Santiago de Cuba, Zaida siente que de manera estable dentro de la organización femenina ha podido contribuir con la sociedad.

La santiaguera Zaida Fabars Abreu asegura que la mujer cubana siempre necesitará de su organización. Fotos: Cortesía de las entrevistadas

Con especial cariño recuerda su debut como activista del bloque y su rol en la preparación de actividades que la acercaron a las federadas del barrio; su integración a las mesas electorales, y sobre todo aquellos días, en medio de la pandemia de la COVID-19, en los que por iniciativa de la secretaría de su bloque, integró el grupo de jóvenes encargados de ayudar a las personas vulnerables: buscándoles medicamentos, llevándoles los mandados a su casa, o visitándolos para constatar su estado de salud. «Hoy mantengo comunicación con las personas que atendí, son vecinos del edificio con los que no había tenido un acercamiento como el que logré en esos días».

Justo por lo vivido, hoy puede afirmar que para alcanzar a las noveles urge desterrar rutinas: «Los tiempos cambiaron, también nosotros tenemos que renovar las formas de hacer. Tenemos que llegar como organización a las escuelas, a todas las instituciones y sobre todo a la comunidad, que es donde nacimos con el objetivo de acompañar a la mujer cubana en todas las áreas de la sociedad; nos está faltando eso: cambiar nuestras maneras de llegar a quienes nos necesitan.

«Ello, afirma, ha repercutido en que hoy tengamos adolescentes embarazadas o consumiendo bebidas alcohólicas, muchachas y muchachos con comportamientos inadecuados, trabajar con los que no hemos podido.

Al decir de esta expresiva joven, graduada como periodista en las aulas de la Universidad de Oriente y desde hace unos meses integrante del Consejo municipal de la organización en la cabecera provincial de Santiago de Cuba, el empoderamiento personal de la mujer en las distintas esferas de la sociedad y dentro de la organización no pueden ir desligados.

«Muchas veces se ve el empoderamiento personal fuera de la FMC, la mujer dice: lo que logré, lo conseguí yo, la organización no me ayudó; es preciso conseguir un equilibro, por qué si una mujer tiene determinado protagonismo en un área no visibilizamos su labor para que ella sienta que la FMC la está representando,  que la  Federación cuenta con ella, al igual que ella puede contar con la Federación.

«Desde 2022 colaboro con la Editorial de la Mujer, específicamente con las revistas Muchacha y Mujeres. Desde ellas todos los años hacemos campañas en las redes sociales digitales que abordan el tema preventivo. El embarazo en la adolescencia, las enfermedades de transmisión sexual; también gestionamos talleres virtuales y presenciales con las adolescentes para conocer sus preocupaciones. Me queda como tarea pendiente trasladar del entorno virtual al físico lo que hemos tratado en las revistas».

Allí donde bloques y delegaciones no funcionan como debieran, donde lo único que se hace es recoger la cotización, la organización pierde la riqueza de sus potencialidades; por eso desde el consejo municipal de la organización en Santiago desarrollan estrategias que buscan dar solución a problemáticas de las mujeres dentro de la comunidad, asegura.

«Tratamos de integrarlas y hacer trabajo preventivo con sicólogas y otras especialistas; las llevamos a la Casa de Orientación a la Mujer y las Familias».

No obstante, refiere, es asignatura pendiente incentivar el trabajo con las personas de la tercera edad. A veces olvidamos que ellas fueron las que iniciaron la organización; por eso nos hemos propuesto diseñar un espacio para que cuenten sus anécdotas y transmitan la historia de la Federación a esa juventud que viene en camino. Incentivar la participación de las adultas mayores, integrarlas en círculos donde puedan compartir experiencias, se diviertan, rían, pues a veces olvidamos que todavía tienen ese derecho, las va a motivar, a pesar de que pasen los años, a seguir haciendo por la organización».

  Al decir de la joven comunicadora santiaguera, en su municipio intentan igualmente tejer alianzas con secundarias básicas y preuniversitarios; desarrollan cada tres meses, cursos de formación de oficios, de donde las muchachas salen con sus títulos a trabajar y han apostado por el desarrollo de las ferias de empleo, con el concurso de varias instituciones, que ya ofrecen vías, caminos.

La joven Zaida Fabars asume con sorpresa y compromiso el ser la delegada más joven que representará a Santiago de Cuba en la magna cita, que tendrá lugar los próximos días 7 y 8 de marzo. «Por mi mente nunca pasó que participaría en el 11no. Congreso; cuando me enteré dije: ¡Dios mío, qué responsabilidad!; me tomó por sorpresa, pero no me amedrenta.

—¿Si tuvieras la oportunidad de hablar en el Congreso, de qué hablarías?

—Del trabajo preventivo y el protagonismo que debemos asumir las jóvenes en la sociedad cubana actual, pese a las circunstancias que estamos viviendo. Si tratamos desde dentro de mejorar, podremos reforzar el  trabajo de la FMC. La Federación nunca va a desaparecer, porque la mujer cubana siempre va a necesitar de su organización.

Dinamismo sin protocolos

Todavía se sorprende cuando recuerda el día en que tomó la palabra frente al auditorio de la Asamblea Municipal de la FMC de Sancti Spíritus. Con solo 15 años, Lorena Rosibel Fontela Méndez se robó las ovaciones de sus compañeras.

Lorena Rosibel Fontela Méndez es la delegada espirituana más joven que asistirá al 11no. Congreso de la FMC. Foto: Lisandra Gómez Guerra

«Opiné sobre cómo creo que debe ser la organización para que se parezca a las jóvenes de hoy. Al parecer, hasta las de mayor edad se sintieron identificadas porque me aplaudieron bastante», dice con la timidez colgada de una risa contagiosa.

Insiste la alumna de 10mo. grado en el Instituto Preuniversitario Urbano, Honorato del Castillo, de la Ciudad del Yayabo, que aprendió del concepto de Revolución expresado por el Comandante en Jefe Fidel Castro que a los cambios no se les puede temer.

«Como joven comprometida, seguidora del legado de nuestras Marianas, considero que sin olvidar las líneas que ellas nos trazaron y que son los sustentos de nuestra historia en la defensa de los derechos de las mujeres, sí hay que transformar el trabajo para que sea una organización atractiva y que sume a otras muchas más jóvenes.

«Para ello, tendremos que hacer actividades, donde se convoque a la juventud, incluso en estrechas alianzas con los movimientos y organizaciones juveniles. Que se nos pregunten más opiniones sobre los temas que hoy nos preocupan y se nos deje actuar y, por supuesto, llevar todo ese quehacer a las redes sociales, esos escenarios donde estamos prácticamente 24 horas».

El embarazo en la adolescencia —en aumento en Sancti  Spíritus— es uno de los tópicos que le preocupa a Lorena Rosibel Fontela. Dialogó al respecto, durante un evento nacional mientras cursaba la secundaria básica Ernesto Valdés, donde fue elegida la representante del Frente Juvenil Femenino FMC Contigo, en el municipio de Sancti Spíritus.

«Ahí se agrupan las adolescentes que arriban a la organización con 14 años. Muchas llegan sin conocer qué es la FMC. Solo la conocen por la señora que toca la puerta de nuestras casas para cobrar la cotización. Hace falta que haya mucho más acompañamiento y dinamismo».

Vuelve a su memoria, cuando en un poblado de Jatibonico, tras un trabajo voluntario recibió el carné que le dio la bienvenida a la FMC de manos de la Primera Secretaria del Comité Provincial del Partido en Sancti Spíritus.

«Soy muy dada a apoyar, a dar mi granito de arena en todo lo que se me convoca. De ahí, que pienso que eliminar los protocolos de las reuniones nos hará muy bien».

Quizá por esa forma de ser de la muchacha fue elegida como presidenta de la Federación Estudiantil de la Enseñanza Media en su plantel, luego ascendió al secretariado municipal de la organización y hace pocos días le dieron la noticia que la propusieron para integrar el provincial. Ella además sueña con convertirse en especialista en criminalística.

«La gente me dice que no tengo tiempo con tantas responsabilidades, pero no lo creo. Al final ser dirigente juvenil es simplemente ser tú misma».

Y se le vuelve a reflejar la timidez en el rostro al rememorar cuando en un encuentro en Santa Clara conoció de cerca al Presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez. Sucede lo mismo cuando la felicitan por ser la más joven delegada espirituana al 11no. Congreso de la FMC.

«Frente a nuestro Presidente los nervios no me dejaron hablar» dice.

—¿Y si te dan la palabra en el cónclave de la FMC?

—Ahí sí porque abogaré por una organización más parecida a las jóvenes cubanas.

Líder a los 16

Lázara Kamila Bruceta, máxima responsable de la delegación No. 5 Celia Sánchez Manduley, del reparto de las 79 Viviendas, en el municipio holguinero de Gibara, se ha granjeado el cariño de sus compañeras, porque con 16 años de edad (cumplidos en julio pasado) es la delegada más joven de las 33 integrantes de la representación nororiental al venidero Congreso de la FMC.

La holguinera Lázara Kamila Bruceta atesora con especial cariño esta foto junto a la actual secretaria de la FMC, Teresa Amarelle Boué. Fotos: Cortesía de las Entrevistadas

Desde pequeña seguía a su mamá en sus labores como activista de la organización y después, apenas tuvo 14 años, comenzó como federada y dio su disposición para dirigir. «Saco tiempo para cada tarea, priorizando el estudio».

Aspira a retroalimentarse de la sabiduría de otras delegadas durante la venideras jornadas en la capital, para ir conociendo cómo desempeñarse desde la base. «Así, con sus iniciativas, y las que llevamos adelante en nuestro territorio, solucionaremos distintos temas. Debemos aglutinarnos mucho y comunicarnos constantemente en la FMC sobre temas de la actualidad, sin recargar de tareas solo a algunas, y participando en mayoría».

Lo principal para la cordial joven es no fallar a la confianza depositada en ella: «Aprovecharé cada momento de aprendizaje en la magna cita. Es bonito que te tengan en cuenta. Cuando en mi aula se enteraron de que iba al Congreso mis compañeros y compañeras me felicitaron y apoyaron, con el reconocimiento quedé tan sorprendida como con mi elección».

«Liderar un colectivo de 42 féminas lleva mucho de impulso entre nosotras, dado el difícil contexto cubano de hoy. Mi familia reaccionó de forma positiva a mi designación como dirigente, y me ayuda para que pueda llevar a la par mis estudios de 11no. grado en el preuniversitario Luis Martínez Almaguer», refiere.

Cuando las adolescentes que arriban a los 14 años  ven a las más jovencitas trabajando junto a federadas de vasta trayectoria, se interesan: «Se les nota cuando preguntan por el funcionamiento de la organización o asisten, como invitadas, a actividades nuestras. Quieren estar en talleres, en la batalla por el ahorro energético u otros asuntos, y en grupos de orientación a la mujer y la familia».

Si aprueba el chequeo médico, ingresará al Servicio Militar Voluntario Femenino, y luego quiere estudiar Relaciones Internacionales o Estomatología, carreras a las que aspirará el venidero curso escolar, pero por ahora le apasiona continuar liderando los empeños femeninos del reparto de las 79 casas.

Herencia de madre a hija

La vocación muchas veces nace del ejemplo. Bien lo sabe la joven candelariense Lidka Rosa Capetillo Ramos, consagrada a las tareas de la Federación de Mujeres Cubanas por seguir los pasos de su madre, Lidia Rosa Ramos, que también dirigió una delegación de base de la organización y le mostró a su hija el camino para apoyar incondicionalmente a las mujeres y sus familias.

Según la candelariense Lidka Rosa Capetillo Ramos, el reto mayor de la FMC hoy es el rescate de los valores de las jóvenes. Fotos: Cortesía de las entrevistadas

«Con mi madre aprendí a amar y respetar el trabajo de la Federación. Recuerdo que recogíamos valijas por las casas para ayudar a las familias más necesitadas, a las mujeres macheteras, a las embarazadas que tenían el virus de inmunodeficiencia humana. Eso me marcó de niña y me ha inspirado a seguir haciendo por esta organización de esencias tan nobles y humanas».

Aunque la joven de 28 años es graduada de técnico medio en Lengua Inglesa y Extranjera, actualmente trabaja en la Unidad de Servicios Jurídicos de Candelaria como informática y es, además, la secretaria del bloque 1, Mariana Grajales, compuesto por siete delegaciones.

Precisamente allí, en su bloque, recibió la sorpresa de ser seleccionada como delegada al 11no. Congreso de la FMC. «Sentí la misma emoción que cuando me entregaron el carné de la UJC. Ver cómo entre tantas personas que realizan grandes tareas, se destacan y tienen méritos, me seleccionaron a mí fue una emoción tremenda. Entonces sentí que no han sido en vano todas las tareas que he cumplido dentro de la organización».

«Sin demeritar otras organizaciones de masas, la nuestra, la que agrupa a las mujeres, es de las más importantes, porque da voz a la mujer, esa misma que no duda en dar el paso al frente para cumplir con cualquier tarea. Fidel y Vilma no se equivocaron al crearla, porque en cada obra noble hemos estado siempre las federadas».

«Hoy, como en sus inicios, los retos son grandes. Ya hay muchas cosas establecidas y proyectos que no podemos perder, como las charlas educativas para ayudar a la mujer y a la familia. En nuestro bloque, por ejemplo, tenemos un proyecto de mujeres creadoras que une a artesanas, costureras, amas de casa y que ha sido esencial en momentos claves como la etapa de pandemia, cuando nos juntamos para hacer nasobucos y llevar a las escuelas y a quienes los necesitaran.

«En aquella etapa difícil se sumaron incluso mujeres que no pertenecían al proyecto. Se me acercaban y me decían: «Profe, yo hice diez. ¿Se los podemos donar al círculo infantil?». Otras los hacían para llevar a los niños y embarazadas de los barrios vulnerables. Fue una etapa muy compleja donde la mujer una vez más sobresalió.

«En nuestra cotidianidad es sistemática la interacción con las dirigentes de las siete delegaciones del bloque; se analizan las situaciones y problemas y tomamos acuerdos para erradicarlos. También visitamos a las familias disfuncionales, a los educandos con resoluciones del Mined y el Minint por no cumplir con los deberes escolares. Visitamos a las embarazadas que no quieren ingresar, y se les explica la importancia del cuidado del bebé y la mamá, entre otras tareas».

«El reto más grande hoy es el rescate de los valores en las jóvenes; así como continuar con el legado de la Revolución; lograr la unidad en torno al Partido, y preparar a la nueva generación para garantizar el relevo de nuestra obra. Tenemos el deber y la necesidad de preparar a las mujeres para la vida, féminas que sean capaces de conocer el pasado, comprender el presente y avizorar el futuro».

La joven madre de una pequeña de siete años reconoce el mayor aporte de la Federación en la posibilidad de hacer valer sus derechos como mujer en la sociedad. A la organización le debe, al igual que el resto de las cubanas, la sabiduría y el acompañamiento para vencer cada reto, por difícil que sea.

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