Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

En Cuba el patrimonio está vivo

Lazare Eloundou Assomo, director del Centro del Patrimonio Mundial de la Unesco, participó en el congreso internacional de esa especialidad, que concluyó
hace dos díasen La Habana y conversó en exclusiva con Juventud Rebelde

Autor:

Magda Resik Aguirre

En 2021 fue noticia la designación del arquitecto Lazare Eloundou Assomo como director del Centro del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Se trataba del quinto especialista en ocupar esa posición, pero por primera vez lo hacía un africano, natural de Camerún, arquitecto graduado en la escuela de Grenoble, Francia.

La oportunidad de estudios superiores en la nación gala no apartó a Eloundou de sus orígenes. Tras culminar el tránsito universitario en 1996, se consagró a la investigación en el Centro de construcción con tierra, un modo tradicional de edificar en su continente de origen. Nelson Mandela, el símbolo de la lucha antiapartheid, elogió entonces su intenso compromiso comunitario.

En el año 2003, Lazare se unió a la Unesco para trabajar en la implementación del Fondo Africano del Patrimonio Mundial y el Programa de Arquitectura de Tierra. Estuvo designado en Mali, en Bamako, trabajó en la reconstrucción de los mausoleos destruidos por al-Qaeda en Tombuctú, hasta ocuparse en 2018 de la Dirección de Cultura y Emergencias de la organización.

Eloundou llegó a La Habana este mayo para participar en el Congreso Internacional de Patrimonio. Conquistó a los participantes con su humildad, carisma y alta vocación por la defensa del patrimonio como un concepto integrador y de carácter transcultural, basado en enfoques inclusivos, participativos y anticoloniales.

En el Centro Histórico habanero disfrutamos de su curiosidad ilimitada. Fue notoria su sintonía con el discurso restaurador de
Eusebio Leal Spengler, quien lideró la preservación de este sitio histórico y sus fortificaciones coloniales enlistadas hace 40 años por la Unesco como Patrimonio Mundial.

Tal parecía que el Historiador había llegado a su encuentro para compartir audaces enfoques como: «Todo proyecto de desarrollo que prescinda de la cultura solo generará decadencia» y también posiciones contrarias a la banalización cultural:
«(…) que no nos vean solamente como un país de playas, maracas y palmeras, pues detrás de esa imagen idílica de la Isla que es noble y bella, viene la poderosa cultura acumulada».

El breve pero aportador diálogo que sostuvimos durante un alto en el camino, fue sentados en el mismo banco de mármol al interior del otrora Palacio de los Capitanes Generales, donde Leal solía reposar y meditar. Allí estaba con nosotros… Le comenté a Eloundou que Leal seguía caminando por estas calles y nos acompañaba a diario con su magisterio:

«Estoy muy emocionado —me confesó— al descubrir una gran personalidad como Eusebio Leal, quien aportó todo su saber profesional, porque la humanidad continúe apreciando la importancia de su patrimonio. Lo que se ha hecho en el Centro Histórico de La Habana después de su inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial, en 1982, es una demostración perfecta de lo que el patrimonio mundial puede transformar en las comunidades. La Habana es una ciudad viva. La Habana tiene a sus habitantes. Y este patrimonio mundial debe seguir contribuyendo al desarrollo económico, social y cultural de sus pobladores.

Eloundou disfrutó de un muestrario del trabajo de los restauradores y del talento formado en las escuelas taller y el Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana, fundado por Leal. Foto:Lázaro Darías Becerra

«Los animo a perseverar en el trabajo que hacen, porque es una manera de demostrarle, incluso a la propia Unesco, cómo es que, desde las buenas prácticas, se debe preservar el patrimonio mundial».

—¿Cómo explica la defensa que realiza la Unesco del patrimonio no solo por su valor cultural, sino también como punto de partida al futuro?

—Por una razón muy sencilla, es el patrimonio de la humanidad. Y qué otra cosa mejor podría aportar el patrimonio si no es contribuir al desarrollo de los habitantes de una ciudad, de una nación, de la juventud. Es por eso que sigue siendo muy importante proteger la visión que animó a los países a ser signatarios de la convención del Patrimonio Mundial y estimular las acciones de cooperación internacional para preservarlo.

—Son muchas las expresiones del patrimonio, pero hay una muy importante: el valor inmaterial que nos representa e identifica. ¿Coincide con que a veces no se valora debidamente?

—Ha habido una evolución en la manera de comprender y considerar el patrimonio mundial. Al inicio se apreciaba solo su valor monumental, lo material, lo construido. Sin embargo, reconocimos que el patrimonio pierde su esencia y significación si no resaltamos su cualidad transcultural, su potencialidad para mantener vivas tradiciones y modos de vida.

«El patrimonio inmaterial aporta una dimensión muy fuerte, un cuerpo esencial para darle sentido al patrimonio mundial. Es la razón por la cual décadas después de haber adoptado la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural, en 1972, se aprobó, en 2003, la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. Y por eso desde la Unesco realizamos ingentes esfuerzos para que las dos trabajen en sinergia. Es el único modo de responder a la pregunta de cuáles son los aportes del patrimonio a la memoria y su relación con la historia y la identidad».

—Cuba es un archipiélago pequeño, pero ha luchado mucho por su patrimonio, ha logrado inscribir nueve sitios y expresiones en la Lista del Patrimonio Mundial. Es el país del Caribe insular con más designaciones. ¿Cómo aprecia este trabajo aun en medio de las adversidades?

—Sentimos una gran satisfacción porque las del patrimonio mundial son convenciones ratificadas por todos los Estados miembros de la Unesco. Y por supuesto, proteger el patrimonio no es una acción fácil. Tenemos muchos desafíos. Todos los países no poseen la misma capacidad técnica y experiencia, o la misma solvencia financiera, pero sí muestran interés en compartir lo aprendido, en intercambiar sobre sus acciones y prácticas para preservar el patrimonio.

«En el transcurso de mi visita he descubierto lo que Cuba comparte con otros países, algo muy importante cuando pensamos en la preservación del patrimonio mundial. Cuba ha contribuido y ha compartido sus prácticas con otras naciones. Cuba es un caso excepcional dentro del contexto caribeño y aporta su ejemplo y experiencia, con esos nueve sitios inscritos en la lista del Patrimonio Mundial.

Nuestra voluntad es seguir acompañando a los pequeños Estados insulares en desarrollo, para que el patrimonio continúe siendo reconocido, identificado y propuesto para engrosar esa Lista. La experiencia de Cuba, de sus profesionales tan serios y comprometidos, es una fuerza significativa con la cual cuenta la Unesco.

—Al concluir su conferencia durante el Congreso Internacional de Patrimonio Cultural, usted afirmó: «Cuba es cultura; la cultura es Cuba». ¿Por qué?

—He tenido la oportunidad de vivirlo aquí y el verdadero sentido del patrimonio es cuando lo vives. En Cuba el patrimonio está vivo. Y un patrimonio vivo tiene la posibilidad de preservarse y transmitirse fácilmente a las generaciones futuras.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.