Los enredos de la política española hacia Cuba - Internacionales

Los enredos de la política española hacia Cuba

Autor:

Juana Carrasco Martín

Algunos personeros políticos españoles siguen mirando a América como la colonia que fue hace ya dos siglos.

A esta lamentable conclusión se llega por trascendidos de las audiencias y las declaraciones en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados, donde el ministro de Asuntos Exteriores de España, Alfonso Dastis, fue interpelado, sin miramientos y de manera injerencista en los asuntos internos de otros países, por representantes de los partidos de derecha Ciudadanos y Popular.

El Ministro Dastis, quien en septiembre del pasado año visitó La Habana, se desdijo de lo que presentó entonces a los medios de prensa como su gran logro, el primer viaje oficial a Cuba de los reyes de España Felipe VI y Letizia.

Al abordar el tema la agencia noticiosa EFE, destacó que Dastis,«aunque no precisó fechas para esa visita de máximo nivel», subrayó que se trabajaba con «un horizonte temporal claro».

Igualmente el diario El País hacía titulares y el 6 de septiembre puntualizaba: «Los Reyes de España viajarán a Cuba muy seguramente a primeros de enero en lo que será la primera visita oficial de un monarca español a la isla» y comentaba, además, la intención de Dastis de que la visita se protagonice «al más alto nivel para coronar las buenas relaciones actuales».

Ahora, expresamente el señor Ministro de Exteriores español, Dastis Quecedo, revirtió sus declaraciones del pasado año, al comparecer ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de Diputados y responder a los denuestos, más que preguntas, de Maura Zorita, del Grupo Parlamentario Ciudadanos, quien dijo «no nos gustaba ese viaje», en referencia a la proyectada visita a Cuba.

Aunque al inicio de su intervención ante la Comisión, Dastis dijo que seguía trabajando en «unas relaciones dinámicas y estructuradas con la isla, con la que desarrollamos un diálogo constructivo», marcaba diferencias en otros asuntos, como el tema de los derechos humanos, del cual se tratan de erigir tradicionalmente en paladines para esconder sus propias deficiencias e imponer intereses políticos.

Tanto a la hora de responder a Ciudadanos como a García Hernández, del Grupo Parlamentario Popular, partido que lidera el jefe de Gobierno, Mariano Rajoy, el Ministro de Exteriores cambió de parecer y aquello fue lo de donde dije digo, ahora digo Diego.

En referencia al viaje de la realeza a Cuba que en abril y en septiembre deseaba lo más pronto posible, estas eran sus palabras: «No es que se suspendiera la visita real, es que nunca llegó a plantearse, o nunca llegaron a iniciarse los preparativos para ella».

Quizá con un prurito de vergüenza propia, Dastis reconoció: «Personalmente creo que, con Cuba, España tiene suficientes lazos para justificar una visita a cualquier nivel, francamente».

Sin embargo, parece que se acordó del aguijoneo de la maltrecha derecha de su país y se creyó en el deber de depararnos el «disfrute» de las libertades y derechos de los españoles —muy discutidos por cierto por los propios españoles y no digamos de los ciudadanos de algunas regiones autonómicas. Tal vez pasó por alto el detalle de que a los cubanos no nos va mucho esa idea de disfrutar de «la libertad»que tienen muchos ciudadanos incluso en su propio país, de ser desalojados cuando no pueden pagar el alquiler; todo por ejercer su «derecho» a quedar desempleados debido a  los vaivenes de la economía, y también de la política. Hay muchas otras «libertades» y «derechos» como estos, que no nos interesa disfrutar.

Pero como se trata de ver una pajilla en el ojo ajeno y no la viga en el suyo, arremetió contra la democracia cubana y nuestro proceso electoral. «Hay, como ustedes saben, unas elecciones previstas para la primavera, ya veremos lo que ocurre después», y dejaba en suspenso la frase. Vaya «ligera» imprecisión para un político, que con mohín de desprecio e ignorancia supina, no alcanza a comprender de qué se trata, cuando de elecciones generales se habla. Está claro que la miopía se puede manifestar de muchas maneras, y no siempre se debe a causas patológicas.

Y todavía, se sintió con el derecho de sacar a relucir algún nombre de un supuesto preso político. ¿Cómo tomaría Dastis, si Cuba le pide ciertas excarcelaciones?

En todo esto hay tela por donde cortar y la España del PP y otros similares tiene para ponerse un buen sayo. No parece España la más apropiada para hablar de presos políticos y menos en la coyuntura actual….

Y en tanto decir y desdecir, se le olvidó al señor Ministro el pequeño detalle de que aunque seamos una pequeña Isla, nos sobran… razones y principios, que no responden a condiciones ni circunstancias.

Cabría preguntarse qué condición o circunstancia tendría que existir según Dastis, para propiciar la visita del Jefe de Estado español a la Isla, que no sea la existencia de claras bases en las relaciones de respeto mutuo, reciprocidad, igualdad y no injerencia en los asuntos internos. Estos son principios básicos de las relaciones entre los estados, que Cuba cumple. Otra «circunstancia» que pueda imaginar la derecha española para Cuba podrá vivir el sueño eterno, pues desconoce la historia de nuestro país.

Así las cosas, ¿cómo pretende el señor Ministro dinamizar y estructurar unas buenas relaciones? Esas que, sin duda alguna, sí las tenemos con los pueblos de ese espacio de la Península Ibérica, a la que nos unen genes de origen, pero nunca relaciones coloniales cortadas por los padres fundadores de nuestra nación a filo del machete mambí. Generaciones de cubanos supieron conquistar la independencia que hemos sabido mantener de manera soberana.

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