Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Emplear «disyóquey» y no «disc jokey»

Autor:

Celima Bernal

Algunas mujeres, algunos niños, pero sobre todo muchas niñas, adoptan un tono diferente en las enumeraciones, y hasta en las peticiones. Es una especie de ñoñería dificilísima de soportar: comienza en el primer elemento y no termina hasta el último.

Por ejemplo, en casos como: «Me dieeeeron duuuulces, me compraaaaron jugueeeetes, me prestaaaaron sus láááápices, me ayudaaaaron en las tareeeeas…». Así, hasta la desesperación de quien escucha. Deforman la boca, abarquillan los labios, y fingen que respiran trabajosamente entre una oración y otra. ¿Por qué no les enseñamos en las casas y en las aulas que eso no resulta simpático, que a nada conduce? Les haríamos un gran favor. La naturalidad es valiosísima en todo momento.

Disc jockey, cuya adaptación gráfica a nuestra lengua es disyóquey, significa persona que selecciona y pone discos en una fiesta, discoteca o programa de radio. De género común: el o la disyóquey; el plural: disyóqueis. En España se usa también: pinchadiscos. Hace poco, en un programa televisivo, explicaban que además hacen la función de animadores. Di yei se dice abreviadamente, por la pronunciación aproximada, de las iniciales en inglés.

La respuesta de hoy

¿De dónde sacaste esa voz —palabreja— que usaste hace poco en Juventud Rebelde?, me preguntó un amigo, cuyo nombre callo por no hacerlo quedar mal. Palabreja es el término de escasa importancia o interés en el discurso.

Su pregunta me ha dado pie para explicar el significado de algunos derivados del vocablo palabra, que no se usan con frecuencia.

Veamos: una palabrada es un «chorro» de palabras ofensivas; palabrota, una expresión indecente, grosera, que ofende, palabra malsonante. En tanto que palabro es la mal dicha y estrambótica. Palabreo, acción de hablar mucho y en vano; palabrería, palabrerío, abundancia de palabras vanas y ociosas. Palabrero o palabrista, quien habla mucho, aquel que ofrece fácilmente y sin reparos, para luego no cumplir con lo ofrecido. Palabrimujer, se dice del hombre que habla con voz aflautada. Palabrita no es solamente el diminutivo del vocablo, sino también la que lleva mucha intención (las mansas: así llaman a las suaves, persuasivas, que esconden una segunda intención). El diccionario pone como ejemplo: «Le dije cuatro palabritas al oído». Ni una palabra más, porque después de todo esto, el Director me va a decir: Ahora, ni van ni vienen más.

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