Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

La dulce peregrinación trinitaria

Radelex Cartaya Matamoros, director de la Oficina del Conservador de Trinidad y el Valle de los Ingenios, que arriba a 27 años de creada, habla en exclusiva a Juventud Rebelde sobre el proceso de restauración en la antigua urbe que vive su aniversario 510

Autor:

Magda Resik Aguirre

Llegar a Trinidad es «dulce peregrinación», tal como alguna vez describió ese periplo al centro de la isla grande, el historiador Eusebio Leal Spengler. La antigua villa colonial conmueve en su belleza acentuada por el diálogo entre el mar y la montaña. La de visitar una urbe detenida en el tiempo, es la primera impresión. Al caminar por sus calles adoquinadas la quietud y la paz nos conmueven. Es el sitio anhelado por muchos forasteros que viajan desde cualquier país del mundo con el ensueño de regresar al pasado —más de cinco siglos atrás—, no solo en la expresión urbanística y arquitectónica, sino también en la práctica cotidiana de costumbres y tradiciones resguardadas por sus pobladores.

Para Radelex Cartaya Matamoros, director de la Oficina del Conservador de Trinidad y el Valle de los Ingenios, «todo trinitario siente amor por el patrimonio. Nosotros, desde que nacemos —asegura—, aprehendemos esa historia, vivimos con ella y la vamos compartiendo de generación en generación».

—¿Podría decirse, entonces, que el patrimonio y la historia forman parte de la vida cotidiana de los trinitarios?

 —Un trinitario es un historiador. Todos coincidimos, por ejemplo, en la fecha de fundación de la villa y en la importancia que tuvo la industria azucarera en su desarrollo económico, político y social. Así, cada uno, a su manera, cuenta y transmite la historia de la ciudad.

—La Oficina del Conservador de la Ciudad de Trinidad y el Valle de los Ingenios tiene una larga y gran historia ya. ¿Qué elementos de esa historia heredada usted va a mantener como premisas de su obra actual al frente de la institución?

—Desde su fundación —hace 27 años—, la premisa fundamental de la Oficina ha sido la conservación del patrimonio edificado y el patrimonio inmaterial. Trinidad ostenta los títulos de Ciudad Creativa, Ciudad Artesanal y Patrimonio Cultural de la Humanidad otorgado por la Unesco. Siempre hemos tenido el deber y la responsabilidad de mantener viva nuestra historia y de promover el desarrollo en los órdenes socioeconómico, cultural y turístico. Si no fuéramos capaces de proteger las distintas expresiones de patrimonio material e inmaterial, Trinidad no sería lo que es actualmente y no hubiese florecido como lo ha hecho durante todos estos años. Existe un fuerte vínculo —con el incondicional e imprescindible apoyo de la población— entre patrimonio, cultura y turismo, los tres ejes fundamentales que articulan la vida y el desarrollo de nuestra ciudad.

—¿Cómo relaciona la Oficina la vocación humanista y social con su misión de preservación del patrimonio? ¿Hasta qué punto la población residente debe ser una aliada —y lo es— del proceso de conservación y preservación?

—Nosotros no realizamos ninguna intervención sin antes consultar con la población. Es parte del carácter social que define la obra de nuestra Oficina. Nos reunimos con las personas, dialogamos con ellas, realizamos talleres de capacitación para promover el cuidado, la higiene y la protección de la ciudad. No vale mucho nuestra obra si la población no la preserva. Afortunadamente, no es el caso de Trinidad. Aquí cada uno de los habitantes vive orgulloso de su ciudad, la quiere y la defiende.

—¿Cómo hacer para que el turismo no se convierta en un elemento agresor de los valores patrimoniales y para que sea, también, otro aliado de la restauración y la preservación del patrimonio trinitario?

—La Oficina mantiene excelentes relaciones con el Ministerio de Turismo aquí en el territorio. Cada una de sus intervenciones son previamente consultadas y coordinadas con nosotros. Hasta el momento el turismo no ha causado ningún daño en nuestro Centro Histórico.

«Por otro lado, hemos hecho estudios para determinar la capacidad de carga del Centro Histórico. El período de pandemia frenó el elevado número de turistas que llegaban a nuestra ciudad —los años 2017 y 2018 fueron significativos en este aspecto— y aún hoy no logramos recuperarnos. No obstante, ese estudio de capacidad de carga nos permite rediseñar la gestión del flujo turístico en el territorio. La planta turística en Trinidad ha cambiado. Hasta hace poco, Trinidad era una ciudad de paso y todos los turistas se congregaban en el Centro Histórico. Ahora contamos con un grupo de hoteles que garantizan estancias más largas —de siete a nueve días—, lo cual permite distribuir a los turistas por diversos lugares y evitar la sobrecarga de un espacio específico».

—¿Cuáles son las líneas de acción de la Oficina para los próximos años?

—Trabajar en la restauración y rehabilitación de edificios patrimoniales y en el cuidado de la imagen de la ciudad (pintura de fachadas, empedrado, reparación de aceras, zonas públicas, etc.). Estamos desarrollando también, con la colaboración de la Universidad, un proyecto de intervención en cinco viviendas de La Popa. Pretendemos mejorar la calidad de vida de esas familias, y de la comunidad en general. El Ministerio de Turismo va a ocuparse, además, de arreglar las vías de acceso al hotel del lugar.

«Otro objetivo es recuperar la iglesia de La Popa, ícono de Trinidad, que perdió una espadaña y presenta gran daño estructural. También, intervenir en el centro comunitario de Manaca-Iznaga, antigua enfermería de esclavos del ingenio. Allí pretendemos agrupar a todos los vendedores y artesanos del sitio, lo cual les permitirá contar con mejores condiciones de trabajo y garantizará una mejor visualidad de la torre.

«Por otro lado, continuamos nuestra obra social y en los sectores de salud y educación. Ahora mismo estamos trabajando en una casita infantil en la zona de San Pedro, en el Valle de los Ingenios. Tenemos otros proyectos en Manaca, en San Pedro y en San Isidro de los Destiladeros; en este último, por ejemplo, inauguraremos, próximamente, un museo de sitio interactivo».

 —¿Han logrado consolidar el circuito de recorridos por los hitos del Valle de los Ingenios?

—Los cubanos y extranjeros que visitan el territorio pueden disfrutar de un circuito de recorridos que incluye el Valle de los Ingenios y sus haciendas.

«Tenemos identificadas nueve haciendas en el Valle. De ellas, las seis que se encuentran activas son: San Isidro de los Destiladeros, el ingenio Guáimaro —ambos museos de la Oficina del Conservador—, Guhachinango, Buena Vista, Manaca-Iznaga —explotadas, bajo la vigilancia y protección de la Oficina, por la empresa Palmares—, y la Hacienda del Abanico —perteneciente a la empresa Flora y Fauna—. Se realizan estudios para diseñar planes de intervención en la hacienda Delicias, en El Papayal y en La Pastora. Por otro lado, la Oficina ya ha realizado trabajos de restauración en otras haciendas, como la de Algaba, que son casas de viviendas».

—¿Por qué es tan importante para Trinidad preservar el Valle de los Ingenios?

—Trinidad debe su vida al Valle de los Ingenios. El Valle fue pródigo en la producción azucarera —tenemos evidencias arqueológicas de, al menos, 76 ingenios que se asentaron allí—. Toda la riqueza que produjo a fines del siglo XVIII y principios del XIX se invirtió en las grandes casonas y palacetes que tenemos hoy en la ciudad.

—En su opinión, ¿por qué es importante la conservación y preservación del patrimonio trinitario?

—El patrimonio, como hemos dicho, es la historia viva. Es el elemento que indica por qué Trinidad ha logrado ser un territorio con tanta riqueza histórica y cultural. Por ejemplo, el ingenio Guáimaro, de la propiedad de don Mariano Borrell, llegó a ser, en el año 1827, el mayor productor de azúcar en el mundo. O sea, sin su patrimonio, Trinidad no fuera una ciudad próspera y sostenible. Tampoco contara hoy con un elevado número de emprendimientos y servicios no estatales.

—¿Los emprendedores son entonces aliados del proceso de conservación y restauración en Trinidad?

—Todo emprendedor de la zona del Centro Histórico y del Valle de los Ingenios, antes de efectuar alguna acción, busca la aprobación y el asesoramiento de la Oficina del Conservador. La orientación y la información que brindamos contribuyen a identificar los elementos distintivos y el valor añadido de sus productos y servicios.

«La Oficina tiene una excelente comunicación con los emprendedores del territorio. Contamos con ellos para todos nuestros proyectos y actividades. En el mes de diciembre efectuamos las Olimpiadas del Patrimonio Trinitario, un concurso de participación para niños, en saludo al 35to. aniversario de la proclamación de Trinidad como Patrimonio Cultural de la Humanidad; fueron, precisamente, los emprendedores, quienes garantizaron los premios y otros recursos necesarios. Trabajamos juntos en la tarea de preservación del patrimonio trinitario y la educación de las nuevas generaciones, encargadas de proteger y defender nuestros valores identitarios e históricos».

—Para usted, desde el punto de vista afectivo y emotivo, ¿qué representa Trinidad?

—Trinidad es una ciudad creativa, fuente de inspiración para toda persona que la habite o visite. Es una ciudad en constante transformación. Trabajamos continuamente para mantener su patrimonio, para alcanzar el bienestar de sus pobladores y para resolver los principales problemas que nos afectan.

«Ejemplo de ello han sido todas las obras y actividades que pudimos realizar en ocasión del aniversario 510 de la ciudad y que se lograron gracias a la integración entre los factores estatales y no estatales. Fue una experiencia hermosa. Todos nos enfocamos en embellecerla. Pudimos pintar, luego de diez años sin hacerlo, edificios emblemáticos, como el Museo Nacional de la Lucha contra Bandidos, el Museo Romántico y el Museo de Historia. Esto nos provocó mucha felicidad. Con el apoyo de los gobiernos municipal y provincial, de los distintos actores económicos de la urbe y de nuestros pobladores, trabajamos y lo logramos».

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.