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Mike Pence bendice ocupación israelí de Palestina

El vicepresidente de Estados Unidos concluyó una fugaz gira por Oriente Medio que incluyó breves escalas en Jordania y Egipto, donde explicó a sus gobernantes la «solución final» del conflicto israelo-palestino concebida por el presidente Donald Trump, que comenzó con el reconocimiento de Jerusalén como capital del Estado de Israel

Autor:

Leonel Nodal

La decisión del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, de bendecir la Santa Alianza política y militar con Israel ante el Muro de los Lamentos —sitio de plegarias del judaísmo en la disputada Jerusalén, igualmente sagrada para cristianos y musulmanes— encubre con un manto de religiosidad el despiadado despojo del pueblo palestino de su suelo patrio y su identidad.

Pence acaba de concluir una fugaz gira por Oriente Medio que incluyó breves escalas en Jordania y Egipto, donde explicó a sus gobernantes la «solución final» del conflicto israelo-palestino concebida por el presidente Donald Trump, que comenzó con el reconocimiento de Jerusalén como capital del Estado de Israel.

En su controversial visita a Jerusalén, ocupada militarmente y sujeta a una definición internacional de su estatus, aceptable para todas las partes, el Vicepresidente estadounidense no mantuvo contacto con los palestinos.

En realidad, Pence provocó la ira de los palestinos, quienes protagonizaron una huelga en las ciudades de Hebrón, Nablus y Ramalá, en los territorios árabes ocupados en 1967.

«Es un gran honor rezar en este lugar sagrado. Dios bendiga al pueblo judío y Dios bendiga siempre al Estado de Israel», escribió en el libro de honor del Muro de los Lamentos, quien se identifica en Estados Unidos como un ferviente cristiano evangelista.

La prensa norteamericana subrayó que Pence copió el provocativo gesto de Donald Trump, quien en mayo de 2017 se convirtió en el primer presidente estadounidense en ejercicio en realizar semejante acto, al que no se atrevió ninguno de sus antecesores, en reconocimiento de la aguda disputa sobre la soberanía de Jerusalén con los palestinos.

Ya antes, en un discurso en el Parlamento (Knesst), el lunes, calificado como el más proisraelí pronunciado en el hemiciclo por un dirigente extranjero, había marcado el verdadero objetivo de su misión.

Como subrayó el analista palestino Sam Bahour, el Vicepresidente de Estados Unidos no podría haberlo dicho más claramente. «Estoy aquí para transmitir un mensaje simple. Estados Unidos respalda a Israel. Apoyamos a Israel porque su causa es nuestra causa, sus valores son nuestros valores, y su lucha es nuestra lucha», dijo Pence.

Utilizando el mismo lenguaje engañoso de Trump, el vicepresidente Pence aseguró que  EE. UU. apoyaría una solución de dos Estados, pero «solo si ambas partes la respaldan», lo que significa nunca. Porque el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu ya dejó en claro que rechaza cualquier noción de Estado palestino independiente.

¿Qué revela todo este teatro de Trump en Israel? El actual Gobierno de EE. UU. decidió abandonar la solución de dos Estados, hasta ahora considerada un objetivo necesario de la política exterior norteamericana, por lo menos para cubrir las formas, mientras Tel Aviv prosigue la colonización de los territorios ilegalmente ocupados, sin intención de abandonarlos jamás.

Fin de los regaños contra los asentamientos judíos, a los que se consideró hasta ahora «un obstáculo para la paz», una frase que se sustituye por la mucho más débil: «pueden no ser útiles» para la paz.  Los halcones de la política sionista tienen vía libre para seguir con las expropiaciones de tierras, la demolición de viviendas, la construcción de muros, en fin, un nuevo modelo de apartheid, racista y excluyente.

Pence fue a decir la verdad pura y simple, sin las máscaras sostenidas por Washington en las últimas  tres décadas para disfrazar negociaciones fallidas.

La alternativa de promover el reconocimiento del Estado palestino en Naciones Unidas y sus miembros, hasta hacerla abrumadora, parece incierta, a pesar de la brecha abierta por Suecia y seguida por los parlamentos en el Reino Unido, Irlanda, España, Francia, Luxemburgo, junto con el Parlamento Europeo.

Según Bahour,  «Estados Unidos apoya la ocupación de Israel. Europa inadvertidamente subsidia esa ocupación. Está claro que Estados Unidos no tiene escrúpulos morales o políticos ya que Israel sigue siendo una fuerza de ocupación».

Pence discutió sobre el tema de Jerusalén en conversaciones con el presidente de Egipto, Abdel Fattah al-Sisi, el sábado, y con el rey Abdullah, de Jordania, el domingo.

Agregó que ambos líderes acordaron comunicar a los palestinos que Estados Unidos está dispuesto a reanudar las negociaciones para la paz.

«Queremos que (los palestinos) sepan que la puerta está abierta. Entendemos que no están contentos con esa decisión, pero el Presidente quería que comunicara nuestra disposición y el deseo de ser parte del avance del proceso de paz», comentó.

Una hipocresía semejante a la que despertó la ira del judío Jesús de Nazareth cuando volcó las mesas de los cambistas y mercaderes y los echó fuera del mismo Templo, en cuyo Muro de los Lamentos fue a orar Pence.

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