Las respuestas que intentan desvirtuar esas realidades inobjetables son ridículas, pero pueden parecer verosímiles para quienes viven otras realidades. Desde hace algún tiempo vengo descubriendo con estupor que los medios internacionales no aspiran a moverse en los cauces de la verdad (no les interesa la verdad), sino apenas en los de la verosimilitud (les interesan sus intereses). Entre dos opiniones que se expresen en los medios, no vencerá la que más se acerque a la verdad, sino la que mayor difusión tenga, y esa difusión, lógicamente, depende de cuán poderoso sea el medio. Pido disculpas si estoy escribiendo perogrulladas, pero si es algo que todos los entendidos saben, debe decirse y recordarse a menudo.
¿No te parece maravilloso, amigo lector? De repente, se ha levantado una oleada en defensa de los derechos humanos y de la independencia de los pueblos. Un verdadero tsunami, que se extiende de un país al otro. Y alcanza desde los altos mandatarios hasta la protesta callejera. No se podía recordar tan intenso y amplio movimiento desde las manifestaciones que se produjeron contra la declaración de guerra a Iraq. ¿Creías que la sociedad actual estaba dominada por el egoísmo y la búsqueda solo del propio bienestar? Ya ves que no. Ha bastado que la antorcha olímpica se haya puesto en marcha hacia China para que los ánimos se hayan encendido en solidaridad con el Tíbet.
Dos candidatos se disputan hoy la alcaldía de Londres, la ciudad más populosa de Europa. De un lado, uno que se refiere al presidente George W. Bush como «la mayor amenaza contra la vida en el planeta»; del otro, uno que, como mismo el inquilino de la Casa Blanca, se ha opuesto al Protocolo de Kyoto, y entre otras «perlas» ha afirmado que las personas negras poseen menor coeficiente intelectual.
El cansancio se confabula con la belleza para detener el paso: error. Solo se vence el cansancio si se le ignora. Alguien ofrece un poco de agua, y aliento. «Subir lomas, hermana hombres», escribió...
Llenos de ella anda la población norteamericana, sus instituciones económico-financieras y los mercados internacionales. «Estamos en medio de la peor crisis financiera desde los años 30», sentenció en su libro recién publicado el gurú de la especulación George Soros.
El ultraderechista J...
Vamos tras las noticias como sedientos en busca del agua. El mundo cobra forma todos los días a partir de lo que leemos, escuchamos, descubrimos en el aluvión de sucesos que se nos vuelve un tormentoso pajar del cual estamos obligados a extraer, con fina y profunda habilidad, la agujita de la verdad.
Un experimentado reportero, Alexis Rojas, me escribió desde Holguín para proporcionar ciertas recetas de cómo aniquilar el marabú, ese terrible arbusto con nombre deslumbrante que anula nuestras tierras. Y yo le agradezco que haya puesto en bandeja —más bien en el surco del debate— tema tan actual. Porque sus sabios consejos para combatir al bandido de la vegetación criolla, concitan otras asociaciones con las realidades del país, dignas de comentar.
SI algún remache faltaba para confirmar el afán separatista y balcanizador del referendo convocado para el 4 de mayo en el boliviano departamento de Santa Cruz, ahí está, en la propia aseveración descarada de su prefecto. Después de la consulta, acaba de afirmar Rubén Costas el viernes, «nace una nueva república».
Los motines del hambre se multiplican por todo el mundo tras el alza súbita de los precios de las materias primas alimentarias que se han revelado particularmente mortales. Las poblaciones del Tercer Mundo, asfixiadas por un sistema económico irracional e insostenible, expresan su rabia en todos los continentes: en Haití, donde el Primer Ministro fue destituido de sus cargos, en Filipinas o en Egipto. Más de 37 países de África, Asia y América Latina, que representan un total de 89 millones de personas, están afectados directamente por la crisis alimentaria. Y, desgraciadamente, esto no ha hecho más que empezar.