La contraofensiva de Irán iniciada con la 34ta. oleada este 10 de marzo y una escalada sistemática en su intensidad —como se demostró esta madrugada con la 39na.—, está marcando el momento en que Estados Unidos e Israel deberían admitir que perdieron la guerra convencional contra Irán, y que la Europa otanista de Francia, Italia, Reino Unido y Alemania, no puede sacarles las castañas del fuego.
No hay nada más cómodo que etiquetar y descalificar. Eso liquida cualquier discusión, cualquier matiz, todo intento de comprender lo que vivimos —y lo que viviremos—.
En la madrugada del 10 de marzo de 1952 los cubanos despertaron con una noticia que estremecería los cimientos de la nación: Fulgencio Batista y Zaldívar, el otrora sargento taquígrafo que escaló posiciones como la espuma hasta autoproclamarse “hombre fuerte” en los años 30, había dado un golpe de Estado.
Tengo que confesar que no han sido pocas las preguntas que ha recibido este comentarista en las últimas semanas sobre las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Y no es para menos porque todos los días nos llegan múltiples informaciones, opiniones y versiones desde la nación norteña, lo mismo desde el Gobierno, medios de comunicación tradicionales o las engañosas redes sociales digitales…
Durante días, la capital estuvo envuelta en humo. No era la neblina de la madrugada ni el polvo del tráfico, sino el resultado de la quema de basura ante la imposibilidad de recogerla. El aire pesado y la suciedad en las calles se convirtieron en el recordatorio más palpable de las fragilidades.
¿Se puede hacer lo mismo en circunstancias distintas? La respuesta es obvia. Entonces, ¿por qué en momentos diferentes se continúa, en esencia, con la misma manera de hacer o diseñar los servicios y, en cierta medida, hasta el funcionamiento de la sociedad?
Así de repente, como suelen ser las cosas en el gremio reporteril, Tubal Páez Hernández acató este martes en la Casa Central de la Prensa su misión más emocionante en calidad de «Presidente de Honor» de la UPEC: erguirse de su butaca de ejemplo, donde antes se le veía muy relajado, para improvisar a puro nervio un discurso hermoso y cercano al enterarse allí mismo que el Premio José Martí por la Obra de la Vida en el sector es en 2026 para… ¡Tubal Páez Hernández!