¿Cómo planificar una tarea sin que los estudiantes recurran a copiarla textualmente de la inteligencia artificial (IA)? Esta interrogante, que comparte por igual la maestra de Historia de sexto grado y el profesor titular de Filosofía de la universidad, resurge insistentemente en nuestros días. En un mundo donde la introspección se vuelve menos común, cuesta cada vez más que un alumno «venga para preguntar» con la curiosidad insaciable del Escaramujo de Silvio Rodríguez.
Aunque se esconde bajo la forma de una declaración contra Cuba, la excreta yanqui de este jueves busca convertirse en una orden imperial contra la libertad del mundo, otra más.
A la hora señalada, en el lugar previsto comienza la reunión. La primera del día, claro. Al menos esta empieza puntual, no como la de ayer, citada para las tres y comenzada dos horas más tarde, porque el director se retrasó.
Vida intensa y pura
Sus diminutos ojos se disipan en un rostro contraído, temeroso, que apenas sostiene cinco años de vida ¡Cinco años! Está en firme, como si se tratase de un confeso criminal en plena captura, mientras a su alrededor el crudo invierno de Minneapolis se traduce en pesadilla. No hay razón ni motivo humano para ese denigrante espectáculo; pero él, tan inocente como su edad, sigue ahí —de espaldas—, hasta ser detenido.
Por él mismo, seguramente Fidel nunca hubiera elaborado un concepto de Revolución. No le hacía falta y, de cara a su vida, hasta parecería redundante. Su trayectoria fue, línea a línea, el manual más completo de la rebeldía en función de mejorar el mundo, pero tal era su compromiso con la Cuba del mañana que un día presentó, en la aparente volatilidad de un discurso, la definición r&aac...