A la corta edad de 22 años, el entonces jovencito Raúl Castro participó en el asalto al Cuartel Moncada. Con total entrega, arrojo y valentía supo conducir a sus hombres. Luego, pasaría 22 meses en prisión sin claudicar una sola vez.
¿Alguna vez te preguntaste qué pasa cuando el algoritmo te conoce mejor que tu propia pareja? ¿O si un mensaje de texto puede encender más que una caricia? Hoy quiero abrir la puerta a un territorio tan fascinante como íntimo: la sexualidad en la era digital.
Muy posiblemente, la mejor respuesta a las aseveraciones descalificadoras e injerencistas formuladas por ciertos altos funcionarios de Estados Unidos sobre los movimientos gremiales y populares en paro en Bolivia, sea la que ha dado un hombre de ese país que viene de abajo y que cuenta, además, con el prestigio y la experiencia de haber sido el primer mandatario indígena de la nación altiplánica y el primero que redirigió las ganancias de las abundantes riquezas nacionales país para el disfrute de sus moradores y habitantes autóctonos.
Los hechos delictivos y de corrupción nos salpican a cada instante en la sociedad. A cada rato conocemos de algún incidente de envergadura que no es compatible con los principios y valores que nos han distinguido —y defendemos—, ni debemos aceptar en nuestra existencia y convivencia, como seres humanos con responsabilidad social. Se trata de casos intolerables donde el afectado directo, como casi siempre pasa en estos casos, es el pueblo.
Cuba está de regreso de todas las vivencias y caminos; será por eso que Juan Madrid recobra entre nosotros su cordura y termina pensando que lo mejor de España, su espíritu profundamente generoso y altivo, su Quijote y La Mancha, están aquí, en tiempo y lugar de este archipiélago cruzado por los vientos y los mares.
El parque de mi pueblo ya no vibra con gritos y carreras infantiles como antes. Hoy solo habitan ecos mustios, aceras rotas, restos de periódicos y alguna que otra lata aplastada. Pero entre ese abandono, como un faro oxidado que se niega a apagarse, aparece cada mañana la misma silueta: Rosa, esa mujer que desde hace más de 20 años empuja su carrito hasta el mismo banco.
Cuando entré a la cripta, cuando tuve frente a mí el túmulo pentagonal que guarda los restos de José Martí, cuando contemplé la bandera cubana y los escudos de América, el silencio me traspasó, como una aguja.
Siempre me emociona un titular a modo de convocatoria que es toda una profesión de fe del diario La Jornada, acerca del amor de México por el prójimo.